Méd. Vet. Alberto José Prando, Dpto Producción Animal-FCV-UNLP
Conceptualmente la selección genética es barata, permanente y acumulativa. Esto significa, que hay que esforzarse a fin de lograr el mayor éxito en su utilización a favor de la productividad y rentabilidad de los sistemas de cría Por lo tanto, ante cualquier decisión vinculada al mejoramiento genético, es fundamental tener bien definido el tipo de animal que se pretende, en relación al ambiente (básicamente alimentación) y a los mercados que se busca satisfacer.
La composición genética de los rodeos comerciales está determinada en más del 90% por la línea macho, es decir a través de los toros utilizados a largo del tiempo, ya sea por servicio natural o inseminación artificial. Por lo tanto, la elección de un reproductor es un aspecto crucial para los criadores, constituyendo un auténtico HCCP, dado que las consecuencias podrán ser positivas o negativas, pero siempre con un considerable impacto.
La progenie de un padre que se destina indefectiblemente a faena (terneros de destete, novillos), impactará marcadamente en la productividad y rentabilidad de los sistemas ganaderos desde la primera y hasta la tercera camada de hijos destetados. Esto se hace más evidente aun, si dicho padre transmite a su descendencia gran capacidad de crecimiento, altos pesos a distintas edades y/o sobresalientes cualidades de carcasa.
No obstante, no hay que perder de vista jamás, que todos los toros padres también engendran hijas, las cuales (en una cantidad equivalente al 20% del total de vientres adultos) se destinarán a la reposición anual. (Ver Figura 1)En este punto, es donde comienza la influencia de un macho como hacedor de madres de rodeo, las cuales constituyen los cimientos del capital productivo de las empresas criadoras, dado que de ellas depende el número y calidad de los terneros destetados por zafra. Pero lamentablemente, este aspecto cuando se seleccionan reproductores para planteos comerciales, no siempre es tenido en cuenta. Básicamente, esto ocurre porque el impacto en la calidad de los futuros vientres, se notará con el paso de los años y no en el corto plazo, como sí sucede con lo relativo a crecimiento y carcasa. De hecho, cuando se eligen toros con un bagaje genético que genere una progenie femenina de calidad, los máximos beneficios recién se notarán a los 10 años de aquella decisión. Esto obedece, a la acumulación de sucesivas camadas de hijas y a que las mismas habrán alcanzado el máximo de su potencial productivo (expresado básicamente como kg. de ternero destetado). (Ver Figura 2)
Cómo elegir funcionalmente el mejor padre de vientres
En forma excluyente, las vacas de cría deben ser fértiles y longevas, a fin de lograr la mayor eficiencia reproductiva y la menor tasa de reposición. Una forma de lograrlo es a través de padres de rodeo adaptados a los diferentes ambientes, seleccionados a través de un biotipo funcional que induce a que tengan un correcto desempeño biológico. Parámetros a tener en cuenta:
Aspecto general: Siempre saludable como sinónimo de ausencia de enfermedades
Peleche: Un peleche temprano es indicativo de total adaptación de la hacienda a un ambiente determinado.
Mucosas: Siempre deben ser pigmentadas.
Caracteres sexuales secundarios: Un toro sexualmente correcto producirá hijas bien femeninas. La musculatura será bien desarrollada y prominente en todo el cuerpo. El pelo debe ser corto, brilloso y en los animales no negros, más oscuro en la cara, paletas, cruz, parte ventral del tronco y cuartos traseros.
Profundidad: Cuanto más profundo es un animal mejor, dado que implica una mayor amplitud de las cavidades torácica y abdominal que contienen el aparato cardio-respiratorio y digestivo, respectivamente. Un buen desarrollo ruminal es necesario como cuba de fermentación, porque la cría tiene asignados forrajes de baja digestibilidad (alto contenido de lignina).
Pigmentación ocular: Es recomendable la coloración de la piel y pelos que circundan al ojo (anteojeras), para disminuir la incidencia de tumores y quérato-conjuntivitis (Hereford, Braford).
Escroto, testículos: Toros con estos órganos correctos producirán hembras con aparatos genitales funcionales. Paralelamente, habrá que seleccionar aquellos padres con altas mediciones de circunferencia escrotal, dado que sus hijas serán más precoces sexualmente y tendrán una mayor eficiencia reproductiva a lo largo de su vida útil.
Encoladura: La inserción de la cola muy alta se asocia con animales de garrones parados por lo que el piso de la pelvis pierde su inclinación natural hacia atrás y abajo. Una encoladura alta dificulta la eliminación de los loquios en el postparto, promoviendo metritis y por ende infertilidad.
Aplomos:
a) Miembros anteriores: La línea de aplomos pasa por la punta del húmero y cae perpendicular al suelo en el espacio interdigital de la pezuña. Como defecto, puede suceder que las rodillas queden por delante de esa línea (“plantado de manos”) o que lo hagan por detrás (“remetido de manos”). Mirando al animal de frente hay que observar que la línea de aplomos pase por el centro de la rodilla y baje hasta el espacio interdigital. Como defecto se observan rodillas cerradas (“zambo”) o abiertas (“chueco”).
b) Miembros posteriores: La línea de aplomos debe caer perpendicular al suelo pasando por los isquiones y tocando los garrones. Cuando el garrón se ubica por delante de la línea de aplomos el animal es “parado de garrón”, elevando la grupa y la encoladura. A la inversa, si el garrón cae por delante de la línea de plomada el animal es “sentado de garrón”. Mirando los miembros posteriores desde atrás, si los garrones están hacia dentro es un individuo cerrado de garrones y lo contrario es un animal abierto de garrones.
c) Pie: El ángulo de la cuartilla debe oscilar en los 45° respecto a suelo, por eso hay que evitar cuartillas muy largas (disminuye el ángulo) o demasiado cortas (aumenta el ángulo).
Temperamento: Animales mansos implican más seguridad para el personal de campo, profesionales e instalaciones. Los individuos tranquilos ganan peso más fácil y su calidad de carnes es superior.
La fertilidad y la longevidad de los vientres son caracteres que tienen un gran impacto sobre la rentabilidad de la cría y no siempre se toma conciencia plena de ellos. Afortunadamente, para consolidarlos en el rodeo existe una vía muy simple y barata, como es la incorporación de toros padres seleccionados por eficiencia funcional.
Fig. 1: Impacto de un toro en el rodeo a través del tiempo (Parnell. P, 2003)

Fig. 2: Beneficios económicos en el tiempo por uso de un toro a través de su progenie faenada y de sus hijas (Parnell.P, 2011)

